
Leo en la Efe Eme un artículo de Adrián Vogel que me hace pensar sobre el precio de la música, de los discos y los conciertos. Cientos de personas justifican (mos) que el recurso al eMule es legítimo, por los precios de los cedés, pero no oigo a mucha gente protestar por los precios de los festivales, o las comisiones de los intermediarios.
Todo el negocio musical es eso, un negocio, oferta y demanda, pero no está de más plantearse algunas cosas.