
Tenemos un presidente del Gobierno que no nos lo merecemos. Su visión de Estado trasciende los partidismos o las diferencias entre Comunidades Autónomas irreconciliables. Es capaz de contentar a la Juana de Arco de la patria española liberal y unida, Doña Esperanza Aguirre (supongo que, si la Sra. Aguirre es tan celosa de que el pérfido catalán no nos robe ni un céntimo a los españoles de verdad bien, habrá exigido a Zapatero una financiación igual de justa para los habitantes de CCAA sin tanto peso político), y a Pérez Touriño, presidente de Galicia, que dice que lo de tener lengua propia es muy caro y hay que financiárselo, en vez de pedirle que haga lo que hacemos los del sur, que no tenemos una lengua en propiedad sino que llevamos alquilando (nos sale muy económico) el castellano desde hace siglos, Zapatero también le ha contentado diciendo que la “propuesta es interesante”.
Pareciera que el presidente ha tomado nota de los consejos de Paris Hilton contra la crisis.